25 años formando sacerdotes

Conocí al padre Abelardo un día que llegó a mi pueblo acompañado de Monseñor Eduardo Fuentes. Era el año 1984. Hace veinticinco años. Acababa de venir de España para dedicarse a la formación de sacerdotes en el seminario mayor Nuestra Señora del Camino.

En el seminario ha enseñado latín, griego, Teología Moral, Sagrada Escritura, y otras materias, con mucha eficiencia. Ha sido profesor, formador y director espiritual. Ha ejercido su ministerio sacerdotal entre nosotros durante veinticinco. Ha trabajado incansablemente en favor de las vocaciones sacerdotales. Nos ha edificado a todos con su perseverancia, su fidelidad, su recia vida de piedad y sus muchas virtudes. Ha sido caritativo con todos, especialmente con las personas que han sido atormentadas por demonios, a quienes ha atendido con paciencia y generosidad.

Su valioso trabajo, muchas veces oculto y callado, ha sido clave para la sólida formación que han recibido las ya veinticinco generaciones de sacerdotes que se han formado en nuestro querido seminario de Sololá, seminario que ya ha dejado de ser un desconocido dentro y fuera de Guatemala.

El padre Abelardo es un gran regalo que el Señor, por su infinito amor, quiso darle a nuestro seminario y a nuestra querida diócesis de Sololá. Ojalá lo tengamos muchísimos años más, para que nos siga enseñando a ser sacerdotes fieles.

Padre Fredy Mejía Barrios

¡Felicitaciones querido P. Abelardo!


Los veinticinco años del P. Abelardo en Sololá y en el Seminario son dignos de ser celebrados por todo lo alto, a pesar de que el Padre no guste de celebraciones ruidosas. Pero su trabajo sacerdotal ha beneficiado tanto y a tantos que cualquier celebración se quedará corta.

Por eso yo lanzo un cohete sonoro por tantas y tantas clases magistrales que el P. Abelardo ha dado a generaciones y generaciones de sacerdotes centroamericanos. Y otro más sonoro aún por su tarea callada pero eficaz de director espiritual. Y otro por sus sacrificios escondidos, por su oración constante, por su ejemplo, por todo.

Para mí fue decisivo que él estuviera en Sololá para animarme yo a vivir su misma aventura. Fue un gusto compartir sacrificios, trabajos e ilusiones, durante veinte inolvidables años.

Ahora que tengo que estar involuntariamente lejos, lo felicito por esos veinticinco años y le animo a soplar fuerte y ruidosamente un pastel monumental, del que yo también comeré simbólicamente en la lejanía mi "pedacito".

Felicidades, P. Abelardo. Felicidades, Seminario de Sololá-Chimaltenango.

P. Ángel Mª Pascual

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“El que me sigue tendrá la Luz de la vida”

El curso de introductorio se une a esta celebración tan especial, para felicitar al padre Abelardo en sus veinticinco años de servicio sacerdotal en el Seminario, y desea que Dios derrame abundantes bendiciones y fortaleza para que sigua adelante por el sendero de la Luz, guiando a todos los que le seguimos.

Introductorio

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Aquel semblante de paz y tranquilidad que dan seguridad en el andar de los hombres santos se manifiesta en ti. Cuanto amor has puesto en estos veinticinco años en cada meditación, homilía y palabras de aliento a tantos Seminaristas, ahora sacerdotes y a tantas almas sedientas de Dios.

A través de tu entrega tan generosa olvidándote de ti mismo, haz dejado tu patria, familia, amigos, vida, para dar a conocer aquel amor que te ha cautivado, Jesucristo. Tus palabras de buen pastor, a veces fuertes, pero llenas de amor son como las de aquél a quien representas, y es que son para que todos no salvemos y lleguemos a la plenitud de la vida. Gracias Padre Abelardo.

Primero de Filosofía.

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Gracias a Dios; Padre porque nos ha bendecido a nosotros y a todas las personas de los distintos pueblos de Guatemala. Padre Abelardo, los alumnos de segundo de filosofía tenemos el gusto de manifestar nuestros sinceros agradecimientos y al mismo tiempo nuestras felicitaciones por los 25 años de servicio; en primer lugar en nuestro seminario donde ha puesto todo su servicio por la formación de grandes y santos sacerdotes. Al mismo tiempo gracias por ser un gran ejemplo para nosotros.

No cabe duda que por estas palabras del Salmo primero: “pídelo, y te daré las naciones en herencia”. De esa manera Dios ha querido manifestarte su amor por entregarte del todo al servicio de tanta gente pobre. Y de alguna manera nosotros; que nos hemos beneficiado de tu sabiduría que Dios ha querido darte.

Segundo de Filosofía

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¡Todo es don, todo es gracia!

Nosotros, jóvenes que estamos viviendo una etapa llena de sueños e ilusiones, aunque estamos caminando aún con pasos inseguros, pero con corazones ardorosos, necesitamos ejemplos que podamos seguir.

Para todos nosotros, los que hemos pasado por las aulas del Seminario de Sololá, desde hace veinticinco años hemos visto en el padre Abelardo un verdadero ejemplo de sacerdote santo y generoso, de sacerdote que le ha ganado muchas vocaciones a Dios, sobre todo con su oración, porque “a las almas sólo se les gana de rodillas” y con la entrega total. “Nada es más lógico y coherente en una vocación que engendrar otras vocaciones… sólo el testimonio coral hace eficaz la animación vocacional y que la crisis vocacional va unida, ante todo, a la falta de responsabilidad de algún testimonio que hace débil el mensaje” (Documento Pontificio Nuevas Vocaciones para una Nueva Europa).

Gracias padre Abelardo por todos y cada uno de los desvelos causados por nuestro crecimiento, primero intelectual porque hemos aprendido mucho en los salones de clases de sus maravillosos años de experiencia, pues como usted mismo nos lo ha dicho “no me importa que aprendan mucho, sino que aprendan bien”; luego porque hemos sacado mucho provecho de su vida de piedad, vida que poco a poco va dando frutos de santidad –en las magnas ordenaciones-. Dios le pague y le premie en el cielo.

Primero de Teología

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Colaboración callada…

“En realidad, el amor y la amistad de Dios se nos han concedido para que lleguemos también a otros. Hemos recibido la fe para darla a los demás. Quien ha conocido el Don de Dios no puede quedárselo, sino que, lo degusta más en la medida que lo comparte”. Estos fueron los impulsos que motivaron en circunstancias precisas, al amadísimo Padre Abelardo dejar su país para comunicar la alegría del sacerdocio, a través de la formación de sacerdotes. Con su ejemplaridad y colaboración callada, a ejemplo de San José, ha ido modelando cada corazón dispuesto a dejarse guiar por su experiencia y la especial docilidad al Espíritu Santo. No cabe duda que los meritos de su entrega los gozará en el Amor Eterno que no deja sin recompensa ni el más mínimo esfuerzo.

Estimadísimo padre, nuestro corazón se enardece de alegría y de gratitud por todo lo que en nuestra Diócesis ha realizado, nuestra Madre la Iglesia le está muy agradecida y nosotros como porción de la Iglesia Universal, le decimos junto a los que han pasado por las aulas del Seminario, que nuestra Madre la Virgen del Camino sea su consuelo y el cielo su Felicidad. ¡Dios le Bendiga!

Segundo de teología

San José Nuestro patrón

En la flor de tus jóvenes años
te legó del Señor el llamado divino;
y El Padre por medio del sueño
te confió a su Hijo que a la tierra vino.

Lo viste tan indefenso,
llorando en los brazos de María.
Y trabajando con amor cada día
le amaste desde el silencio.

No brillaste por tu fama,
tampoco por tu influencia;
no vestías de rica lana,
ni en el poder tuviste presencia.

Tú que siempre le mirabas,
enséñanos a vivir su presencia.
Y tú que por Él trabajabas,
ayúdanos a vivir la inocencia.


Rigo Jichá

Entrevista al P. Boanerges Ramírez


Sabemos que usted es uno de los primeros formadores del Seminario Menor “Señor San José”. ¿Podría contarnos algo al respecto?

En el año 1992 Mons. Eduardo Fuentes, Obispo es ese entonces de la Diócesis de Sololá, juntamente con el P. Ángel María Pascual y P. Luis Antonio Foncea, comenzaron a madurar la idea de fundar un Seminario Menor que sirviera de “cantera” o “semillero” de candidatos al Seminario Mayor de la Diócesis.

En enero de 1993, P. Ángel nos llamó a un grupo de seminaristas mayores para proponernos la idea y pedirnos que nos hiciéramos cargo de la formación, acompañamiento y tutoría de los jóvenes con quienes se iba a iniciar el Seminario Menor. El diácono Julio César Fernández, vicerrector y director, Víctor Ordóñez, encargados del acompañamiento de los seminaristas; Juan Cardona, profesor de matemáticas; P. Marco Antonio Figueroa, profesor de inglés; Boanerges Ramírez, profesor de filosofía, fueron algunos de los profesores que iniciaron esa apasionante aventura.

El Seminario Menor, se inició con 7 alumnos (algunos de ellos se han ordenado presbíteros) del quinto bachillerato, que en principio debían ingresar al Colegio Seminario San José de Quetzaltenango llevado por los padres Benedictinos; pero a algunos de los profesores se nos encomendó ir a sus casas a avisarles que ya no irían a Xela sino que iban a continuar estudios en el nuevo seminario Menor de la Diócesis de Sololá.

Al año siguiente, ya teníamos un mayor número de seminaristas, pues abrimos las puertas a los alumnos de cuarto bachillerato. Y posteriormente, se fuero completando los grados del ciclo básico hasta tener completo lo que ahora es un floreciente seminario Menor Señor San José.



¿Podría contarnos algunas anécdotas vividas en el Seminario Menor?

Hay muchísimas, pero contaré sólo dos:
La solicitud paternal de Mons. Eduardo Ernesto Fuentes Duarte: Monseñor Eduardo siempre estuvo pendiente de la marcha del Seminario Menor, que había nacido gracias a su ilusión y empeño de preparar para la Diócesis vocaciones sacerdotales. Cuando nos trasladamos al predio donde actualmente funciona el Seminario, no estaban todavía las instalaciones actuales, Monseñor Eduardo nos visitaba con mucha frecuencia para animarnos a los formadores a realizar la tarea con ilusión. Poco después tuvo que ausentarse de la Diócesis por motivo de enfermedad, pero aún así siempre estaba pendiente del funcionamiento del seminario. P. Víctor y yo, que era ya el vicerrector del seminario, lo visitamos en cinco ocasiones durante su convalecencia y siempre nos preguntaba cómo iba el seminario hasta en sus más pequeños detalles.

La otra es, que, iba a expulsar a un seminarista por una “supuesta” indisciplina: una noche después de completas, subí a las habitaciones de los seminaristas de bachillerato –estaba todavía en las instalaciones del Mayor- y estaban haciendo mucho ruido. Entré en la habitación y les dije que era tiempo de dormir y que no molestaran; me di cuenta de que uno de ellos “no dejaba de sonreír ante lo que yo decía y dije: si no dejás de reírte te vas del seminario. Eran los primeros días y no conocía bien a los seminaristas; después me di cuenta que este seminarista (ahora sacerdote) siempre tiene una sonrisa en su rostro. Menos mal que no lo expulsé.
Por José Zacarías Xogüix

El P. Miguel Ángel Xicay nos habla de su estancia en España


He venido a la Universidad de Navarra, España, para realizar los estudios del Doctorado en Teología Bíblica. A diferencia de los estudios de Licenciatura, este tiempo lo dedico sólo a la investigación. Con la ausencia de clases y exámenes, empleo el tiempo para estudiar en la Biblioteca de la Universidad y elaborar la tesis que, al finalizarla, tendré que defender.

Además del tiempo dedicado al estudio, tengo la oportunidad de colaborar pastoralmente en algunas labores. Un sacerdote se ha ordenado para servir a las almas. Y, cuando por razones diversas se emplea en otros menesteres, siente que algo le falta si no da cauce a esta ilusión-vocación suya.

En concreto, el domingo ayudo en la Capellanía de la Clínica Universitaria, anexa a la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra. Le dedico medio día a este trabajo, que consiste en celebrar una Santa Misa, confesar un tiempo, y estar atento a posibles necesidades, más o menos urgentes, de los pacientes. También ayudo a celebrar la Santa Misa por lo menos dos veces a la semana en el Oratorio de la Biblioteca Central de la Universidad, a la cual asisten estudiantes y profesores a quienes les viene mejor en su horario. Me edifica su piedad y su esfuerzo por asistir diariamente a Misa.

Retomando el tema con que inicié, mis estudios están dedicados a investigar sobre un pasaje concreto de san Pablo: 1Co 10,1-6. Es un intento de estudio sobre la teología y la exégesis de este pasaje. Además de investigar el uso que hizo san Pablo de las “tradiciones del desierto” del pueblo de Israel, también me dedicaré a investigar cómo interpretaron los Padres de la Iglesia el pasaje paulino, objeto de mi estudio.

Como es lógico, a esta altura de la investigación, el proyecto está hecho, pero poco a poco se va decantando el trabajo propiamente dicho. A esto le dedico mis horas de estudio.

Si bien la convivencia en estos lugares no está al mismo nivel de la experiencia que puede tener alguien en Roma, por ejemplo, refiriéndome a experimentar la unidad y la universalidad de la Iglesia, sin embargo, no deja de palparse tal realidad. Es una gran experiencia el convivir con personas de distintos lugares (por ejemplo, de muchos países de Latinoamérica, de Europa, de África, de Asia), una experiencia enriquecedora.

Si me preguntaran si me recuerdo de Sololá y de su Seminario, lo tomaría como una ofensa que alguien lo dude. Todos los días me recuerdo de encomendarles en mis oraciones sacerdotales. A la par de mis oraciones, exhorto a los seminaristas a tomarse muy en serio la formación sacerdotal; no sólo hacen falta muchos sacerdotes –y en eso pueden ser protagonistas- sino que los necesitamos buenos y santos. Sobre todo, que se dejen formar, porque alguien que no quiere dejarse ayudar poco podrá ayudar, por muy inteligente y listo que sea.

Aprovecho la oportunidad de enviar un saludo cordial al Obispo, Mons. Gonzalo, a los formadores y a los seminaristas del Mayor, pero también un caluroso saludo a los del Seminario Menor, formadores, profesores y seminaristas.

Les encomiendo a Nuestra Señora del Camino y a San José, patrono de la Iglesia, patrono de las vocaciones. Dios les bendiga.


P. Miguel Ángel Xicay
Universidad de Navarra
Pamplona, España

El P. Felipe nos escribe desde la Ciudad Eterna

Les comparto que mis días aquí son como la mayor parte de los que venimos a estudiar a Roma o España: el primer año fue bastante apretado porque el bachillerato tenía muchos cursos y no me dispensaron de ninguno, también porque estudiar otra vez resultaba difícil. El año pasado fue más ligero, tuve suficientes cursos, pero también un poco más holgado; este año desde que vine en septiembre la tesina es la que ocupa la mayor parte del tiempo, pero también conjugado con materias en la Universidad. La tesina trata sobre la evangelización pacífica en Bartolomé de Las Casas: primero algo de su vida y de sus obras, después sobre las religiones de los aztecas, mayas e incas que encontraron los españoles, la situación dominio que estos tuvieron sobre las gentes que encontraron, las leyes de España que no lograron del todo dar su lugar al nativo, los métodos propuestos por Juan Ginés de Sepúlveda y Alonso de Veracruz y la metodología pacífica que propuso Las Casas y que la llevó a la práctica en pacificación de la tierra de guerra que es actualmente Rabinal o mejor dicho toda la región de las Verapaces.

(También quiso compartir con nosotros un poco de lo que ha ido profundizando)

En el descubrimiento de América, es decir, del 1492 en adelante, cuando llegaron los conquistadores, llegaron un poco más tarde los primeros evangelizadores, entre tantos estaba Fray Bartolomé de Las Casas. Él, como otros religiosos dominicos, franciscanos y agustinos, entre uno de los elementos necesarios del que se sirvieron fue la lengua. Es decir, al inicio quisieron que los indígenas aprendieran el español, pero vieron que esto no daba resultados, pues la gente de regreso a su casa hablaba el dialecto; por otro lado buscaron traductores para que tradujeran las catequesis del español al kakchikel, tzutujil, quiché, kekchí, etc., pero también se dieron cuenta que la traducción a veces no era del todo fiel. Además de esto, el rey de España había decretado que se enseñara el español a toda la población, sin embargo ante los motivos anteriores los dominicos se vieron en la necesidad de aprender nuestros idiomas, lenguas o dialectos como se les quiera llamar; de esta manera podían transmitir y evangelizar a los indígenas, podían ellos mismos traducir a nuestras lenguas los misterios de la fe. Cuando Fray Bartolomé de las Casas fue a Sacapulas por los años mil quinientos y algo, tierra del P. Julio Cesar, sabía hablar el dialecto de la gente. Vemos también que uno de los méritos más grandes de Fray Luis de Cáncer fue lanzarse en cuerpo y alma a aprender la lengua de los de Rabinal, pues era el único modo para poderlos evangelizar
[1]. De la misma manera el Padre Domingo aprendía las lenguas con tanta facilidad y tuvo dominio muy rápido sobre la kekchí; además compuso un grueso vocabulario para el aprendizaje de los otros[2]. Y el P. Las Casas en compañía del P. de Angulo se internó hasta Rabinal, y hablando la lengua de aquella tierra, enseñaba cosas útiles que impresionaban a los indígenas. Quiero decir, que esto todavía es válido para nosotros sacerdotes o futuros sacerdotes. Esto significa que si sabemos el kakchikel, el tzutujil o cualquier otro dialecto hemos de utilizarlo sobre todo en las catequesis con la gente de nuestras aldeas. Si uno sólo sabe español, podría esforzarse en aprender uno de los dialectos, pero no conformarse con dos expresiones de saludo, sino que hacer como estos frailes tratar de aprender la lengua de la gente para poder evangelizar; si uno ya sabe el quiché debería proponerse aprender el tzutujil, es decir, un segundo dialecto, o bien, aprender la lengua de la gente a donde uno es enviado. De mi parte, lamento no haber aprovechado mi permanencia en la Boca Costa para aprender el quiché.


P. Felipe Chalí

Lamentamos el fallecimiento de don Fausto Iboy


El equipo del Semetabaj lamenta el triste fallecimiento de don Fausto, nuestro muy querido amigo. Durante mucho tiempo colaboró en el Seminario, prestando sus servicios para su buen funcionamiento. Su entrega esmerada se ganó nuestro cariño. Siempre recordaremos el buen ánimo que lo caracterizaba y aquellas bromas que nos hacia y nos divertían.
Nuestra más sincera condolencia para toda su familia.


Descanse en la paz de Cristo don Fausto.