Proceso de Beatificación del Padre Hermógenes López Coarchita


Después de su muerte, el Padre Hermógenes, fue sepultado en el cementerio de San Lázaro en Antigua Guatemala. Inmediatamente se iniciaron las romerías del pueblo de San José Pinula y sus aldeas a su sepulcro, le llevaban gladiolas color Corinto que tanto le gustaban. Cada aniversario de su martirio, el pueblo de San José Pinula, ha dedicado un momento especial a su memoria. Todo esto fue observado por su familia: padres, hermanos, y ese testimonio de amor influyó para que el 30 de junio de 1989 sus restos mortales se trasladaran a su querido Pueblo de Pinula. Monseñor Penados del Barrio era entonces Arzobispo Metropolitano y Monseñor Factor Muñoz, Párroco de San José Pinula, junto con muchos otros hicieron que sus restos fueran colocados en la cripta donde hoy se encuentran, dentro de la actual Iglesia de la Parroquia de San José Pinula. Y con ese mismo amor vemos desfilar ancianos, adultos, jóvenes y niños visitando su capilla donde no faltan flores.

Este pueblo agradecido tuvo su recompensa, ya que en el año 2003, durante la celebración del 25 aniversario de su martirio, el arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala, Monseñor Rodolfo Cardenal Quezada Toruño, solicitó públicamente al hermano Santiago Otero que iniciara la investigación para dar inicio al proceso de beatificación.
Al mismo tiempo, realizadas las consultas necesarias y reunidas la documentación requerida, el Señor Arzobispo hizo la petición formal a la congregación para la causa de los Santos, con el fin de obtener el “Nihil Obstat” necesario para la apertura del proceso diocesano de beatificación y canonización. Documento en el que se hace constar que en Roma no existe nada en contra para iniciar el proceso. Dicha Congregación Vaticana respondió positivamente, y el 27 de diciembre del 2007 se abrió solemnemente el proceso de beatificación y canonización del Padre Hermógenes López Coarchita, en la Catedral Metropolitana, celebración presidida por el Señor Cardenal Rodolfo Quezada Toruño. Desde ese momento el pueblo de Dios le da el titulo de SIERVO DE DIOS.

La causa de beatificación y de canonificación del siervo de Dios expuesta en el presente semetabaj, tiene como propósito que todos los católicos de Guatemala la conozcan y tengan la oportunidad de pronunciarse ha favor de dicho proceso. Esto ayudaría ha complementar el expediente que debe ser enviado al Vaticano después de concluida la fase diocesana del proceso, como es el deseo de todos los fieles de San José Pinula y de Guatemala, entera, para que un día el Señor nos conceda ver elevado a los altares al Siervo de Dios que tanto amamos.
Edgardo Alfredo Gonzáles G.

El Párroco de San José Pinula Ante el Problema del Agua (Extracto de una carta escrita por el Padre Hermógenes)

A LOS ESTIMADOS MAESTROS

Me inclino respetuoso ante Ustedes, por el importantísimo servicio que prestan a mi Patria; y concretamente a ustedes, queridos Maestros, que imparten sus enseñanzas a la niñez y juventud de nuestro Municipio. Dios les bendiga.

Ustedes tienen una voz poderosa y autorizada para descifrar a los educandos la palabra cultura, extrayendo de ella, conceptos como: sabiduría, ciencia, ilustración, civismo y muchos más con que se ennoblece la persona. Si dentro de esas acepciones, ponemos otras con filosofía de compromiso con la sociedad en que vivimos para conocer nuestros problemas y colaborar a su solución, ciertamente cabrá ahí mi preocupación del momento a favor del Pueblo, cuando les pido suplicante una palabra de urgente compromiso con la Comunidad, en orden a que NO sean conducidas a otro lugar, las aguas de una parte de nuestro Municipio.

A LOS VECINOS DE TODO EL MUNICIPIO DE SAN JOSÉ PINULA

por quienes sentimos serias expresiones en nuestra alma, convertidas en ideas de respeto, compromiso de servicio y esperanzas por un futuro lleno de progreso y de paz. Se precisa ante este problema del agua, la panacea producto del binomio Libertad y Dignidad, para convencernos de que esas aguas desempeñen un papel de suma importancia en la concepción ecológica de un San José Pinula: trabajador, honesto y serio que debemos defender.

Un poco de observación ante el fenómeno de la violencia de la que se duele la Patria, nos dice que nuestro San José Pinula, aporta una buena dosis de armonía y de paz al ambiente, aun cuando de armonía, sintamos todavía que tenemos desventajas, ya que como lo afirman lamentablemente notas de vencible idiosincrasia, se comenta en nuestro ambiente, que falta entusiasmo para la unidad y falta una nueva mística para una constructiva solidaridad. Quizás la postura de defensa que tomemos impidiendo que nos quiten nuestras aguas, nos descubra que sí tenemos sentimientos grandes para la unidad, suficientes para alejar emociones ancestrales de indiferencia, para ponernos todos al servicio de los intereses de nuestro Pueblo.

Y ¿qué tal si se ponen a observar con mente curiosa, qué cosa podrá sobrevenirle al pobre Párroco por esta humilde postura que asume a favor del tan querido Pueblo de San José Pinula? ¿Cómo se imaginan ustedes que actuarán la ambición cuando se llame política? ¿Cómo creen ustedes que actuará la codicia cuando se llame negocio? ¿Cómo sospechan ustedes que actuará la envidia cuando se llame calumnia? Tomemos, pues, bien severos el azote de la libertad y de la vedad y… examinémosles inmisericordes.
A LOS NIÑOS TAN QUERIDOS

Estoy convencido de que ustedes, queridos patojos, por razón de su corta edad, no ven ese problema del agua y hasta dirán un poco burlones, que ni siquiera les importa, ni les toca buscar solución. Y, ¡ni modo!, eso es cierto, porque no saben de qué problema tan enorme se trata. Cállense pues un ratito y… voy a contarles la cosa.
Unos señores muy ricos que no son de aquí de San José Pinula, quieren llevarse unos ríos que son de nuestro Pueblo o como quien dice, que son de nosotros y que sirven para bañarnos y para que haya verduras en la mesa a la hora del almuerzo y para que Dios ponga frutas en los árboles, de aquellas que ustedes traviesones se roban en la huerta de don Pedro o de don Juan o de don Lencho o de don Polo… Y quieren que les cuente ¿cómo harán para llevárselas? Bueno. Los meterían dentro de unos tubos largos, muy, muy largos, así de largononones y así se los llevarían. Eso se llama en lenguaje popular: “desvestir un santo para vestir otro”. Si ahora nos quitaran nuestras aguas, después, cuando a ustedes Dios los transforme en jovencitos, hablarían muy mal de nosotros los que ahora somos personas mayores, porque no quisimos oponernos a ese vilísimo despojo. De llegarse ese momento, ‒Dios no lo vaya a permitir‒, ojalá que ustedes sepan que sí hubo quiénes nos opusimos y quiénes no quisieron oponerse y hasta TAL VEZ como amigos (?) influyentes en el PUEBLO, hubieran podido ser el enlace servil entre compradores y vendedores; y Dios permita que nunca vayamos ni siguiera a imaginar que también entre compradores y Autoridades, porque entonces y ya desde estos días, esos amigos (???) serían los más viles enemigos de la dignidad y de los bienes de nuestro Pueblo. Pero, mejor recemos al Buen Jesús quien es muy amigo de ustedes los niños, par que no pase nada. Y rezar, será la cosa más urgente, valiosa y fácil.

A LA HIDALGUIA DE UN GRAN SAN JOSÉ PINULA

Un diccionario ideológico hará una lista de sinónimos tan amplia como para gastar varios minutos leyendo la definición de la palabra hidalguía. Dirá por ejemplo: calidad, esplendor, magnanimidad, nobleza, caballerosidad, distinción y varias líneas más por llenar. Si centráramos en esas palabras la hidalguía que queremos retratar entonces, el cartón de ese retrato, habría que cortársele con sus cuatro ángulos de burguesa medición. No es esa la hidalguía que invocamos.
Hagamos nosotros entonces, con perdón del autor de Don Quijote de la Mancha, nuestra propia definición y centrémosla muy dentro del círculo de nuestras propias realidades, y nos definiremos con una buena lista de nostalgias de lo que fue nuestro San José Pinula hasta antes de llegarnos el asfalto, y de entonces, para nuestros días, y sabremos, Primero: qué se hizo; Segundo: qué tenemos y Tercero: cómo deberíamos estar.
Dejemos a la historia, siempre amena, lo primero y lo segundo y de lo tercero, hagamos un peldaño para hacer un reto a nuestras reales capacidades y situándonos dentro de un sano argullito que sacuda solo nobles ambiciones, ocultemos por un momento nuestra cara ente las manos y meditemos en las palabras de Cristo: “¿De qué le aprovechará al hombre el ganar todo el mundo si pierde su alma?”.

Sí. Pero: ¿no nos podrá ayudar esa sentencia divina tomada humildemente en plano positivo, para poder hacer algo grande, pronto y de buena gana por nuestro San José Pinula? Si “ganamos todo el mundo” sin perder nuestras almas, sino asegurándolas en Dios, yo reo que nuestro Pueblo tendrá qué hablar el lenguaje de la dignidad con un poquito de mayor potencia, para que el eco fuerte de ese lenguaje, lo oiga nuestra libertad con nuevo rebote que examine sin complejos nuestros defectos manifiestos y nos permita intentar el poder hacer cálculos exigentes de lo que tenemos y de lo que humildemente podemos, para pasar del fenómeno del lamentar y del desear al emocionante del ser, poder y tener. ¿Por qué, pues, no es usted tan amable y acepta esta modesta invitación a esta clase de hidalguía? Ponga los ojos en su conciencia y escuche la palabras del Libro Santo cuando nos dice: “TODO LO PUEDO, EN DIOS QUE ME CONFORTA”.
E. Hermógenes López C.
Párroco.

Reliquias del Padre Hermógenes



Semetabaj no. 392
Sololá, Julio 18 de 2009

Pastoral en Tecpán


Uno de los objetivos que este Seminario se ha propuesto es “iniciar a los alumnos en una verdadera y propia sensibilidad del pastor, enseñándoles a asumir de manera consciente y madura sus responsabilidades, ayudándoles a que adquieran el hábito interior de valorar los problemas y establecer prioridades y medios de solución, fundados siempre en claras motivaciones de fe y según las exigencias teológicas de la pastoral misma” (Directorio para la formación sacerdotal, Pág. 60). Para cumplirlo nos sirve toda la preparación académica, nos ayuda la oración perseverante, nos estimula el trato con sacerdotes (formadores y los que trabajan en parroquias) pero sobre todo nos preparan las experiencias pastorales que se realizan en las parroquias, lugares inmediatos donde se despliega toda la acción pastoral del sacerdote. Es allí donde nos encontramos con la realidad del mundo en que vivimos, es allí cuando nos topamos con diversidad de personas, cada una con sus afanes, sus alegrías, sus penas, sus problemas pero todas con sed de Dios. Y es allí donde ponemos en práctica lo poco que aprendemos en las aulas. Este conocimiento académico se completa allí: en la acción pastoral ya que más que un “dar” es un “recibir” de los otros. Allí se aprende a ser pastor, sin menoscabar –claro está- las otras dimensiones de la formación.

Dentro de este plan de formación íntegro, se realizan a lo largo del año varias experiencias pastorales en las parroquias. Una de éstas la hemos llevado a cabo los alumnos de primero de Teología del 30 de mayo al 14 de junio en la Parroquia “San Francisco de Asís” de Tecpán. Nuevamente nos hemos unido a un grupo de seminaristas del Seminario Nacional de la Asunción, fortaleciendo los lazos de amistad, compartiendo los mismos ideales y deseos de ser sacerdotes. Fueron dos semanas llenas de optimismo, de ilusión y de alegría. Compartir y celebrar la fe con la gente ha sido nuestro orgullo. Estar al lado de ellos, escuchándolos, alegrándonos o sufriendo con ellos ha sido nuestra meta y ¡la hemos cumplido! En esto hemos querido ser como nuestro Maestro: en estar con la gente, sobre todo con los pobres, los humildes, los niños. Al mismo tiempo pudimos tener una convivencia agradable entre nosotros. Íbamos dos seminaristas de la Asunción y uno de Sololá.


La primera semana estuvimos en las comunidades más lejanas de la Parroquia (parte sur y sur occidente). Antes de salir hacia nuestros destinos, el día 30 de mayo, tuvimos la Misa de Pentecostés y la bendición de envío. Luego partimos acompañados de los dirigentes de cada comunidad.

El domingo intermedio (07 de junio) tuvimos una convivencia en un centro recreativo de Tecpán. Ese día, todos salimos de madrugada de las aldeas, ya que a las 6 de la mañana participamos en la Santa Misa presidida por Mons. Gonzalo con la comunidad parroquial. Al final de la Misa, monseñor nos fue presentando por Diócesis y recalcó la importancia de la misión.



Después de almuerzo partimos hacia las aldeas más cercanas, la mayoría de ellas situadas junto a la carretera Interamericana. Allí estuvimos hasta el domingo 14 de junio, día en que terminó nuestra experiencia pastoral con la Solemne Eucaristía de Corpus Christi, presidida por el párroco y luego con la magna e impresionante Procesión Eucarística que recorrió las principales calles de la ciudad, engalanadas para honrar a Jesús Eucaristía.


Terminada la procesión degustamos un suculento almuerzo ofrecido en la casa parroquial. Finalizado el almuerzo cada quien partió hacia su lugar de origen para pasar unos días con su familia.


Lo único que hicimos en estas dos semanas fue anunciar a Jesús, llevar su mensaje de liberación y salvación a los demás, invitando a acercarse a los sacramentos, animando a permanecer fieles en la oración, unidos a los pastores, unidos entre sí preocupados unos por otros a ejemplo de la primitiva comunidad cristiana (Cfr. Hch 2, 42) para dar testimonio de la única fuerza renovadora del mundo: Jesús.

Cristóbal Guillén





Una Experiencia Pastoral Inolvidable


Una vez más hemos realizado una experiencia pastoral, esta vez en la parroquia de Tecpán Guatemala, con los amigos seminaristas de la Asunción. Estas experiencias son bien importantes porque va ir a aprender más que a enseñar, teniendo en cuenta también que la pastoral es un medio de formación que nos prepara a la vida sacerdotal.


Realizar la pastoral con otros compañeros de distinto Seminario, parece un poco difícil al principio, por el mismo hecho de que uno no conoce la forma de ser de aquellos que serán sus compañeros y con quienes va a compartir durante el tiempo de pastoral. Pero con el paso del tiempo se quitan prejuicios y se crea un ambiente de amistad verdadera.


Pienso que estas experiencias pastorales con los seminaristas del Seminario de la Asunción, son muy importantes, porque así se pueden compartir experiencias e ideas vividas en distintos Seminarios y sobre todo compartir juntos el deseo de servir a los demás, el ideal de entrega y afianzar lazos de amistad favoreciendo la unión entre ambos Seminarios.


La organización de la pastoral fue querida y prevista por nuestro obispo. La pastoral nunca va ser pérdida de tiempo, sino, más bien, ayudará a cada persona que realiza estas clases de experiencias a ir descubriendo en la otra persona el rostro de Cristo. Durante las dos semanas que estuvimos en Tecpán, fuimos aprendiendo muchas cosas de las personas con quienes compartíamos, por ejemplo su forma de vivir en familia, en grupo y ante todo en comunidad. Las aldeas donde estuve, junto a dos amigos de la Asunción, se llaman “Chichoy” y “Paxorotot”. Estas comunidades tienen grandes riquezas en cuanto a sus paisajes. ¡Quién podría creer que en esos lugares había patrimonios de bosques donde se pueden pasar momentos alegres!


Es por eso que las catequesis las impartíamos al aire libre con el fin de enseñar a los niños, jóvenes y personas adultas a rezar y a darse cuenta de cuanto es el amor que tiene Dios para cada uno. Esta experiencia les gustó a las personas, que creían que sólo en la iglesia (el templo) se podía hacer oración. Además, también pasamos momentos agradables haciendo deporte, dinámicas y mucho más.


Finalmente, la pastoral nos ayudó a darnos cuenta de las necesidades de la gente, su sed de un Dios más cercano, más personal que habita aquí, junto a nosotros. Esto nos fortalecido más en nuestra vocación.


Encarnación Bac Balán



Una Experiencia Pastoral Fuera del la Diócesis

Los alumnos de segundo de filosofía realizamos una experiencia pastoral en la Parroquia de santa Catarina de Alejandría, en la Diócesis de san Marcos, junto a los seminaristas del seminario La Asunción, también ellos alumnos de segundo de filosofía.


Estuve en una aldea llamada Buena Vista las Flores, una aldea relativamente grande, a cuarenta minutos del pueblo, con doscientas familias donde la mayoría de los hijos han emigrado a otro país. De estas familias, un buen número participan en la Iglesia Católica. Sin embargo existe gran cantidad de sectas quienes tienen un buen porcentaje de la población. La gente carece de formación doctrinal, y además desconocen la persona del sacerdote; con este dato usted, amigo lector, ya se hace la idea de como anda la aldea.


Una de las actividades de la pastoral de las dos semanas fueron las visitas a familias en sus hogares por la mañana, como también a escuelas e institutos de enseñanza media, que por cierto nos recibieron muy bien.


En realidad fue una bonita experiencia, aunque me costó adaptarme al clima, pues allá hace mucho calor y algunos bichos interrumpían el descanso por la noche, pero... En fin, algo que también quisiera mencionar es que las personas de esa aldea prometieron que rezarían por los seminaristas de ambos Seminarios, lo cual es algo que nos reconforta y nos anima.


Carlos Sipac.

Llegamos a Catarina, municipio del departamento de San Marcos, a las once de la mañana, el día 30 de mayo. Media hora más tarde, tuvimos la reunión con el P. Guadalupe, párroco de dicha parroquia, quien nos explicó la situación de cada aldea y además nos dio el programa para los quince días.


Me tocó ir a una aldea llamada La Muralla, junto con Felipe Chial, que también estudia el segundo año de filosofía en el seminario de la Asunción. Fueron quince días de ardua labor pastoral. Por las mañanas visitábamos a las familias, algunas de ellas estaban un poco lejanas y había que caminar más o menos media hora de una casa a otra. Por las tardes teníamos reunión con los niños, con quienes después de compartir una charla, teníamos un intenso partido de fútbol. Los días martes, jueves, sábados y domingos, teníamos reunión con la gente mayor, y al terminar, la Celebración de la Palabra. La asistencia a ésta era muy poca, pues habían muchas personas que vivían lejos del centro de la aldea. Fueron quince días también de gran calor, pues era una región de boca costa.


Terminamos nuestra pastoral el domingo 14 de junio con la solemnidad de Corpus Christi; fue una experiencia muy bonita y que agradezco a Monseñor Gonzalo el darnos la oportunidad de vivirla.


Néstor Jesús.